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Publicado por: admin
• Miércoles, 13 de Enero de 2010

Luzca unos pies sanos en verano

Aunque los pies son nuestro mejor soporte, no siempre les prestamos la atención que requieren. Durante todo el año, los llevamos ocultos dentro de los calcetines, pero es en verano cuando cobran protagonismo. Le ofrecemos unas  recomendaciones básicas que contribuirán a proteger la salud de sus pies.

Molestias habituales de los pies:

Callos: En su aparición influye el calzado empleado, la forma de caminar o la deformidad de los pies, y se localiza en el dorso de los dedos o en la planta del pie.

El tratamiento dependerá del lugar en el que esté localizado y de su gravedad. Si se trata de una hiperqueratosis sin dolor, lo mejor es no tocarla para no estimular su crecimiento. Si es dolorosa, podemos abordarla desde el punto de vista farmacológico con apósitos y cremas callicidas a base de ácido salicílico. Otro abordaje es el ortopédico, mediante el uso de plantillas especiales u ortesis de silicona.  Por último, podemos acudir al podólogo para que lo elimine, cortándolo. Hidrate con cremas específicas todos los días especialmente por la noche antes de acostarse. Evite los zapatos estrechos y de punta ancha.

Ampollas: Suelen ser el fruto del roce continuo con el calzado o con otras superficies. Para evitarlas hay que tener en cuenta los siguientes consejos:

1. Recuerde que el calor suele favorecer la formación de ampollas.

2. Debe reducir la fricción mediante la elección de un calzado adecuado.

3. Evite las arrugas de las medias y los tejidos sintéticos.

4. Nunca pinche ni toque las ampollas. Si por accidente se rompen, aplique un antiséptica (a base de soluciones yodadas o clorhexidina) durante el tiempo suficiente para evitar una infección.

5. Como tratamiento preventivo podemos encontrar en la actualidad una extensa gama apósitos o parches de silicona, los cuales actúan como una segunda piel protegiéndola de las agresiones externas.

Hongos: Se estima que alrededor del 70%  de la población padecerá en algún momento de su vida el pie de atleta.

Por ello hay que tener especial cuidado y evitar andar descalzo por piscinas, playas o gimnasios y lugares con alfombras o moquetas, ya que en todos estos sitios es fácil adquirir la infección porque las esporas de los hongos pueden permanecer sobre estas superficies durante años, secar con mucho cuidado los pies y espacios interdigitales.

Existe una amplia gama de productos disponibles antisépticos y a la vez encaminados a mantener los pies secos, como los polvos pédicos a base de ácido bórico y óxido de zinc y sprays o soluciones a base de cloruro de aluminio que disminuyen la transpiración excesiva de los pies (hiperhidrosis).

Consulte siempre a su médico o farmacéutico antes de iniciar un tratamiento farmacológico. Lo habitual es el tratamiento con antifúngicos tópicos durante dos o tres semanas, pero en algunos casos es necesario acudir al médico para iniciar un tratamiento más específico o incluso por vía oral, sobre todo en aquellos cuadros más rebeldes o de evolución crónica.

Para evitar el contagio por hongos:

1. Conserve sus pies secos.

2. Lávese los pies cada día y séquelos después cuidadosamente.

3. Utilice calcetines de algodón y cámbielos diariamente.

4. Lleve zapatos transpirables de piel o materias naturales siempre que sea posible.

5. Desinfecte sus zapatos con productos específicos para ello.

6. Si los pies sudan, evite las botas y el calzado de plástico.

7. Si va a la piscina, utilice zapatillas

8. Lave regularmente y desinfecte el suelo de la ducha y/o bañera.

9. Evite caminar descalzo por las alfombras y moquetas de lugares públicos.

Ldo. Jose Manuel Zaragoza  Miguel
Farmacéutico comunitario

Publicado por: admin
• Miércoles, 13 de Enero de 2010

Al acabar la menopausia, la mayoría de las mujeres suben de peso. Pero al llegar a los 60 años, éste se estabiliza. Sin embargo, aparece un nuevo problema, tanto en hombres como en mujeres: la osteoporsis y cuidar la salud de los huesos es muy importante, para evitar fracturas, problemas degenerativos, reumáticos, etc…

A continuación, y de forma muy sencilla y resumida, vamos a dar unos consejos generalizados sobre alimentación, dirigidos a la población de más de 60 años:

1- Mantener el peso adecuado para evitarle al esqueleto un exceso de carga. Es más, el mantenimiento de un peso ligero ayudará a evitar la aparición de ciertas enfermedades típicas en esta edad como: diabetes de tipo II, hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia, hipertensión…

2- Tomar alimentos ricos en calcio: lácteos y derivados, a ser posible “enriquecidos con calcio” y desnatados, quesos curados y sobre todo, el alimento estrella es el pescado pequeño que se come con espinas incluídas, bien en fritura, anchoas…

3- Evitar el exceso de laxantes o de fibra junto con comidas que contengan calcio, ya que éstos empeoran su absorción en el intestino, ayudando a su arrastre y eliminación con las heces

4- Es importante tomar proteínas, pero la “cantidad adecuada”. Es decir, si tomamos menos cantidad de la necesaria no van a ejercer su efecto  beneficioso que es el de retrasar la degeneración del músculo. Si embargo,  un exceso de proteínas al igual que un exceso de sal, hacen trabajar en exceso al riñón, eliminando además con la orina el calcio etc

5- Realizar ejercicio físico todos los días, como por ejemplo, caminar o nadar 1 hora, ayudará por una parte a estimular la formación del hueso y por otra a mantener un peso adecuado.

6- No fumar, ya que el tabaco repercute en los huesos de forma negativa, disminuyendo la masa ósea con el tiempo

7- Evitar el alcohol en exceso: un vaso de vino de vez en cuando no provoca ningún problema, pero un exceso de alcohol también disminuye la masa ósea, además de generar otros problemas a nivel hepático, cardíaco…

8- Exponerse unos 10 minutos al día al sol, para que la vitamina D se active. Ésta vitamina es la responsable de la asimilación del calcio por los huesos. Se encuentra en pescados azules y lácteos enriquecidos sobretodo

9- Evite las caídas, que normalmente a estas edades pueden provocar fracturas de cadera o de otros huesos. Para ello se debe llevar el calzado adecuado, con poco o nada de tacón, evitando las zapatillas tipo chancla y las suelas resbaladizas. No andar descalzos, ni con calcetines ni con medias. Y si es necesario utilizar bastón/andador según las recomendaciones del médico o fisioterapeuta.

Eva Gomar Ferre
Farmacéutica comunitaria especialista en nutrición