La disfagia se define como la dificultad para tragar o deglutir alimentos y/o bebidas. Es muy frecuente en la tercera edad, y las consecuencias pueden ser graves sobre el estado de salud de la persona que la sufre.
Las causas pueden ser, bien una descoordinación neurológica y/o muscular que impide que el alimento pase correctamente del esófago al estómago, o bien la imposibilidad de formar el bolo alimenticio y empujarlo hasta el fondo de la boca.
Como consecuencia, puede aparecer: deshidratación por miedo a tragar líquidos, pérdida de peso y malnutrición porque se come menos o no se lleva una dieta variada, infecciones o neumonías si la comida pasa a los pulmones…
Las dificultades para tragar se pueden superar en gran medida modificando la consistencia de los alimentos y bebidas; hay que procurar que éstos formen una masa suave y uniforme para que no se dispersen en la boca.
Los platos y bebidas se deben preparar siempre de la misma manera, ablandando los alimentos sólidos (con leche, caldo o salsas…) y triturándolos para obtener texturas más uniformes (evitando grumos, espinas, huesecillos o tropezones…). También es muy importante no incluir dobles texturas en un mismo plato, por ejemplo sopa de fideos con caldo, y evitar alimentos que se peguen al paladar como el puré de patata…
Es importante resaltar la postura a la hora de comer y beber: ésta debe ser la correcta y más cómoda para el anciano, evitando que gire la cabeza mientras traga. Debe inclinar la cabeza ligeramente hacia delante, tomar aire antes de tragar, tragar lentamente y tomar poca cantidad de comida en cada deglución, usando a ser posible cucharas de postre. El cuidador debe situarse al mismo nivel que el enfermo para evitar que éste levante la cabeza. No es aconsejable acostar al anciano justo después de haber comido.
Por ultimo, puede ser conveniente el uso de preparados espesantes de venta en farmacias que modifican la densidad de los líquidos.
Una serie de indicios pueden hacernos pensar que estamos ante un posible paciente con disfagia: tos durante o después de las comidas, atragantamiento, retención de la comida en la boca, cierre inadecuado de los labios, incapacidad de tragar el bolo en una única deglución, carraspeo…
Si usted tiene un familiar en casa y considera, por los signos que le detecta, que pudiera estar sufriendo disfagia, consulte con el Médico para que éste evalúe la posible existencia de este problema.
GENERALIDADES EN UN MENÚ DIARIO PARA UNA PERSONA QUE SUFRE DISFAGIA
DESAYUNO/MERIENDA
Batido de leche con cereales o galletas maría (triturado)
Fruta bien batida, en zumo, cocida o triturada
Ó
Lácteo cremoso o líquido (yogur o yogur líquido)
Fruta batida o en zumo
ALMUERZO
Yogur o zumo de frutas natural con dos galletas maría trituradas
Gelatina de fruta
COMIDA/CENA
1º PLATO: sopa de pasta o de arroz
ó puré de verdura
ó patata, arroz o legumbres
(siempre todo triturado)
2º PLATO: alimento proteico triturado (carne que no sea fibrosa: la mejor, el pollo, pescado que tenga espinas o huevo). Triturar el plato completo, por ejemplo: Pollo con salsa y verduras: (triturar todo)
+
puré de patata o arroz triturado…
POSTRE: fruta en zumo, batida, cocida o triturada
Ó
Lácteo cremoso o líquido
PAN DE MOLDE
Eva Gomar Ferre
Farmacéutica comunitaria especialista en nutrición


